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29.9.08

Miserable

        Tengo un gran recuerdo de mi amiga Fernanda.
        A los veinte, estuve muy enamorado de ella, pero nunca me animé a decírselo. Ahora, a la distancia, me parece imposible que no se haya dado cuenta. Me provoca una mezcla de vergüenza y ternura recordar esa situación.
        El tiempo pasó, nos hicimos más amigos, yo me enamoré de otras y ella formó una familia.
        Obligaciones y viajes nos fueron distanciando y ya casi ni nos hablamos.
        Anoche soñé con ella: nos mirábamos, nos tocábamos, nos cogíamos. Nos amábamos.
        Hoy tuve la necesidad de llamarla. Charlamos un buen rato y me dio la primicia de su segundo embarazo. Me puse muy feliz. Creo.
        En un segundo plano quedaron la alegría provocada por una confirmación laboral esperada y mi (supuesta) estabilidad sentimental.
        Ahora estoy acá, frente a esta pantalla, buscándole una explicación al insomnio.
 
        Hay sueños que simplemente se revelan ante nuestras negaciones, y no hacen más que recordarnos que las cosas no están tan bien como creemos.

   

Blogger Manón dijo...

ay, querido mandinga!

14/10/08 13:59  
Blogger lauruguacha dijo...

No de tantas vueltas y duermasé a ver que pinta!
Saludos!
(Yo idealicé el amor por un amigo de mis veinte, a los treinta nos cogimos en la realidad y no en un sueño, a los cuarenta, en los que continuamos siendo amigos, cada vez que nos vemos o hablamos me pregunto como pude estar tan enamorada de semejante personaje).

20/10/08 13:52  
Blogger Hermione dijo...

Algo parecido me estuvo pasando ultimamente, más relacionado con la nostalgia que con algo sentimentalmente amoroso claro.
También es cierto que cuanto más viejos somos, nos ponemos más "babé" (cursilería de señora mayor)

1/7/10 21:06  

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